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domingo, 27 de enero de 2019

Didáctica de la enseñanza de lenguas extranjeras - Cristina Rodríguez


Estrategias de comunicación. La comunicación oral y escrita y su tratamiento en las aulas. Procedimientos para el fomento de las cuatro habilidades en el aprendizaje de lenguas extranjeras.

Resultado de imagen de building bridges languageHola a todos y a todas y bienvenidos de nuevo al blog. Hoy toca hacer una entrada nueva y en este caso esta va dedicada al tema “Estrategias de comunicación. La comunicación oral y escrita y su tratamiento en las aulas. Procedimientos para el fomento de las cuatro habilidades en el aprendizaje de lenguas extranjeras” impartido por la profesora Cristina Rodríguez a lo largo de tres sesiones (09/01, 10/01 y 17/01). En estas sesiones, como bien indica el título del tema nos hemos dedicado a mejorar nuestros conocimientos acerca de como trabajar las cuatro habilidades en el aprendizaje de lenguas extranjeras, siempre teniendo en cuenta un término acuñado recientemente y que cada vez está tomando más importancia en las aulas de idiomas, la MEDIACIÓN, cuya implementación en el aula se ve facilitada por el nuevo Companion Volume del MCER (2018), que complementa y suplementa los descriptores de mediación lingüística. 
 En un principio todos en clase estábamos algo perdidos con este término, ya que principalmente todos lo asociábamos al ámbito de resolución de conflictos y poco tenía que ver a nuestro parecer con el campo de las lenguas. Pues bien, la mediación en el aula de lenguas consiste en transmitir un mensaje a alguien que por algún motivo no ha sido capaz de comprenderlo. Se trata de crear puentes. Puede mediarse en la lengua meta o en cualquier otra lengua que sirva como vía de comunicación y que ayude a decodificar ese mensaje que el receptor no ha conseguido captar. Por lo tanto, este término cobra gran importancia para nosotros como futuros docentes de lengua extranjera, ya que es una situación real que se da en el aula y en el día a día de nuestro alumnado cuando entran en contacto con diferentes lenguas y tenemos que sacar el máximo partido a estas oportunidades que se nos brindan para no solo practicar la lengua meta, pero también mostrar las conexiones que existen entre las diferentes lenguas y el potencial de su bagaje plurilingüe. Por lo tanto, la mayor parte de la primera sesión, la dedicamos a adquirir conocimiento acerca de este concepto nuevo para la gran mayoría y a aprender mediante ejemplos reales aportados por la profesora cómo introducir la mediación en las aulas (Ej. Vídeo AntonioBanderas Slang, enseñar expresiones que ellos usen o que se usen normalmente en su entorno a personas que no hablen su L1).
La segunda sesión dedicada a este tema la comenzamos con una actividad en grupo. En grupos de cuatro personas creamos una actividad de mediación y cubrimos una ficha sobre toda la información esencial para contextualizar y poder desarrollar dicha actividad de aula. Nuestra actividad no estuvo muy acertada, ya que la necesidad de mediación no era real y además un alumno hacía por otro lo que ya podía hacer por sí mismo, así que perdimos un poco la necesidad que haría que esta actividad funcionase. Sin embargo, la profesora Cristina nos dio algunas ideas sobre cómo solucionar los problemas de diseño que tenía nuestra actividad, y si juntábamos en el aula a alumnos que hablaban la misma L1 o tenían una lengua franca común (normalmente inglés) para que compartir información en dicha lengua y después transmitiesen a toda la clase aquello que habían compartido en su L1 pero en español (la lengua meta), esta actividad de mediación sería mucho más real y tendría mucho más sentido para el desarrollo de la clase. He de decir que esta actividad me ha sido de mucha ayuda, ya que considero que es una de las primeras veces que se nos pregunta la razón por la que hemos creado/elegido la actividad que hemos presentado. Creo que esta pregunta es clave para crear materiales adecuados para el aula que tengan un impacto real en el proceso de aprendizaje de nuestro alumnado y cuya finalidad vaya más allá de la simple práctica del idioma, en definitiva, que su objetivo principal sea funcional. La segunda parte de esta sesión giró entorno a los tipos de actividades comprensión escrita y oral, en los que desglosamos los tipos de lectura y escucha (extensiva / intensiva), los pasos a seguir para que el alumnado saque el máximo partido a las actividades y el papel del profesor entre otros aspectos. En esta segunda parte de la sesión lo que más me ha gustado han sido las herramientas de búsqueda de textos orales reales (Audiolingua, storycorps, Breakingnewenglish y audioguías) que dejo aquí enlazadas para tenerlas disponibles cuando quiera hacer uso de ellas o para que vosotros las aprovechéis. Por otro lado, también disfruté mucho de la parte en la que tratamos los factores que afectan el aprendizaje, y me gustó mucho aprender sobre la tolerancia a la ambigüedad. Para mí es un concepto totalmente nuevo, y más aún en relación con la enseñanza-aprendizaje de idiomas. Creo que es muy interesante cómo una persona con alta tolerancia a la ambigüedad, que no se estresa en situaciones en las que no entienda lo que se le dice, y tiene capacidad para permanecer en situaciones confusas, tiene mayor facilidad, o menos barreras a la hora de aprender un idioma. 
Resultado de imagen de Evaluación formativa 
Finalmente, la última sesión estuvo dedicada a las actividades de expresión e interacción escrita y oral y a la evaluación, más concretamente a la creación de rúbricas. En cuanto a la primera parte, me resulto muy interesante poder comprender la expresión escrita como parte de un proceso, más que como un producto final que debe ser corregido y calificado. Creo que esta perspectiva es muy positiva, tanto para docentes como para el alumnado, ya que no solo fomenta el esfuerzo y la corrección de errores en el alumnado, sino que también el docente dispone de material físico en el que se aprecia la evolución y el esfuerzo constante del alumnado por superar los obstáculos que se le presenta cuando aprende un nuevo idioma. Creo que fue muy interesante poder compartir opiniones, métodos o estrategias a cerca del feedback que se proporciona al alumnado y cómo se presenta, y sin duda me quedo con los códigos de colores, señalización de errores pero no corrección por parte del docente y el método o regla “Two stars and a wish” (también útil para la evaluación entre compañeros). También creo que es muy positivo que la profesora Cristina compartiese con nosotros herramientas útiles para hacer más fluida la corrección en plataformas online (EdModo y Kaizena), ya que a pesar de que algunos tenemos experiencia docente, no conocemos este tipo de plataformas o extensiones que pueden ayudarnos a que la carga de trabajo sea más llevadera y nuestras correcciones más efectivas y en definitiva más formativas (no simplemente una nota sin ningún comentario de mejora o especificación).
A pesar de que también realizamos más actividades en el aula, como la búsqueda de dinámicas  para trabajar y fomentar la expresión oral en el aula, o la organización y estructuración de las mismas, prefiero centrarme en la creación de rúbricas, ya que considero que es la tarea más complicada que hemos llevado a cabo en el aula en estas tres sesiones. Primero me gustaría plasmar aquí que la clave para crear una buena rúbrica es definir y explicar todos los ítems, y que no debemos caer en juicios de valor o basarnos en las dicotomías (lo hace /no lo hace) para la creación e implementación de nuestras rúbricas. Una rúbrica debe ser clara y basarse en hechos evaluables (medibles) para que el propio alumnado pueda tomar parte en su proceso de evaluación y la tenga como referencia para llevar a cabo un proceso de autoevaluación.
En definitiva, en las clases de la profesora Cristina he aprendido mucho en muy poco tiempo. Me ha sido completamente imposible plasmar todas mis impresiones y reflexiones en esta entrada de blog, porque si no tendría que crear dos y una de ellas estaría enteramente dedicada a la evaluación y a la creación de rúbricas. En estas sesiones he aprendido a centrarme más en el objetico funcional de las tareas y dinámicas que creo para mi alumnado; he afianzado mis conocimientos acerca de la evaluación formativa; he terminado de comprender que el aprendizaje y las tareas son un proceso y no un resultado final que hay que calificar; y finalmente, que las rúbricas son tremendamente útiles para la evaluación formativa y la autoevaluación, pero que voy a necesitar un tiempo para crearlas decentemente y sin que me lleve 3 horas redactar un ítem.
¿Y vosotr@s, qué habéis aprendido? ¿Tenéis la misma sensación con las rúbricas?